Enero 15: ¿Cómo te fue en Navidad y Año Nuevo? Llamé para saludarte, pero no te encontré... ¡Qué lástima! Quería contarte lo bien que la pasé y todos los propósitos que espero cumplir este año. Imagino que ya iniciaste clases y... ¡qué agobio con el trabajo! A todos nos pasa a veces. Ojalá pronto podamos hablar. ¡Tengo que contarte muchas cosas!
Marzo 27: Aún no sé de ti... Y aunque te mando muchos e-mails, nunca me respondes. Es posible que tengas muchas ocupaciones... ¡Ya sé! Lo más probable es que te hayas tomado las merecidas vacaciones de las que me hablaste hace cinco meses. ¿Recuerdas que te dije que la playa era genial? Y ese hotel del que me contaste ha de ser hermoso. Ojalá la estés pasando bien.
Mayo 8: Ayer me sucedió algo terrible y no tengo a nadie a quien contarle. Te llamé, pero sólo escuché tu voz en la contestadora... Dejé de un mensaje, ojalá y no se borré. Me gustaría mucho poder contarte el gran problema que tengo, aunque ya sé que es imposible encontrarte en tu casa a esta hora. Pero como tú decías, yo siempre hago una tormenta en un vaso de agua. Tal vez mis problemas no son tan agobiantes como los que tú debes tener... Debo ser más fuerte.
Julio 27: ¡Feliz cumpleaños! Te he llamado dos veces. Tu mamá y hermanos ya me alucinan. Me dicen que aun no llegas de la escuela y que por la tarde tienes tu trabajo y pues... hasta en la noche te puedo encontrar. Sólo quiero decirte que te deseo lo mejor y que me gustaría seguir siendo parte de tu vida por muchos años más.
Septiembre 17: Recibí tu e-mail. El chiste estaba gracioso. No sé si te enteraste, pero estuve unos días en el hospital. Nada grave, un pequeño dolor de cabeza. Algo así como la migraña que siempre has padecido. El doctor quiere hacerme unos estudios para estar seguros que todo me "funciona bien". Y yo le digo que "mala hierba nunca muere", aunque en el fondo siento una profunda tristeza.
Octubre 12: Ayer fue mi cumpleaños. Comprendo que lo hayas olvidado, hace tiempo que no hablamos y bueno... tú tienes mucho que hacer. Esperaba que me llamaras para decir "¡te estás haciendo viejo!", pero por más que el teléfono sonó no eras tú... Sabes, desde mis días en el hospital me he sentido algo débil, tal vez sea que no he estado comiendo bien. Ahora recuerdo que es época de exámenes. Lo más seguro es que estés batallando con Álgebra y por eso no llamaste... siempre fuiste malísimo en álgebra.
Octubre 20: Algo me funciona mal, está en mi cabeza. El doctor dice que necesito quimioterapia antes de que avance más mi problema. Yo digo que saldré adelante, confío en Dios; pero mis papás se ven muy preocupados. Ojalá tuvieras tiempo de llamarme. Siempre sabes decir las palabras exactas cuando la depresión embarga mi alma.
Noviembre 30: Quimioterapia es lo peor... Mi cabello se empieza a caer, tengo náuseas y casi ni me levanto de la cama. Mis uñas se caen en pedazos... ¡Mis uñas! Si me vieras ahora no me reconocerías: bajé de peso y casi he perdido la mitad de mi cabellera. Sé que ayer fue el primer día de tu trabajo. Tú no me lo has dicho, pero me enteré por otra persona que me dijo habló contigo y bueno... él me lo contó. Ojalá que es este trabajo todo te salga excelente.
Enero 11: Al fin, ahora estoy descansando de todo. Recuperé mi cabellera y mis uñas volvieron. No más náuseas ni dolores. Aquí hay mucha paz y tranquilidad, aunque a veces me mortifica saber que mis papás siguen llorando por mí. Desde aquí puedo ver lo que haces. Sé que no te has enterado de lo que sucedió conmigo. Hoy conociste a alguien que lleva el que era mi nombre... ¿Curioso, no? Recuerdo que siempre dijiste que mi nombre era extraño y tú pensaste: "¿Hace cuánto que no le hablo?"
Marzo 4: Hace un mes que te enteraste... ¿Trágico, no? Y hoy visitaste mi tumba y me llevaste tulipanes, mis flores favoritas. Estuviste platicando con la placa que lleva mi nombre y, mientras recordabas nuestras aventuras... te vi llorar. Me hubiera gustado estar ahí para abrazarte, consolarte y limpiar tus lágrimas. Sin embargo, ya no estoy. ¡Hey! Pero lo importante es que estoy feliz. Sólo me entristece saber que tú no lo estás. Y no es cierto eso que dices... ¡Siempre fuiste un buen amigo!
Abril 7: No te culpes por eso. A veces uno está tan agobiado que se le olvida respirar. Es cierto eso que dices mientras aprietas esa foto nuestra cuando íbamos juntos a la escuela. Cuántas cosas vivimos juntos y cuántas quisiste contarme. Perdiste la oportunidad. Sí, es cierto... Desperdiciaste el tiempo en cosas que tal vez no eran tan importantes como pensabas. Yo no te culpo... Aun aprecio el tiempo en el que fuimos amigos y, si volviera a tener la oportunidad de repetir todo, no lo pensaría dos veces, pues sabría que al final todo sucedió para que mi amigo reaccionara y viviera su vida, sin preocuparse por cosas sin importancia. Para mí, siempre serás mi amigo... mi mejor amigo.
"Los amigos son ángeles que nos ayudan a ponernos de pie cuando nuestras alas olvidan como volar".
"Si nuestra amistad es profunda y nos queremos de verdad, no habrá ausencia que nos pueda separar".
Autor desconocido
No hay comentarios:
Publicar un comentario