domingo, 14 de diciembre de 2014

¿Cuáles son tus piedras grandes?

Un experto estaba dando una conferencia a un grupo de profesionales.
Para dejar en claro un punto, utilizó un ejemplo que los profesionales jamás olvidaron. Parado frente al auditorio de gente muy exitosa, dijo: "Quisiera hacerles un pequeño examen...".
De debajo de la mesa sacó un jarro de vidrio, de boca ancha y lo puso sobre la mesa frente a él.
Luego sacó una docena de rocas del tamaño de un puño y empezó a colocarlas una por una en el jarro. Cuando el jarro estaba lleno hasta el tope y no podía colocar más piedras, preguntó al auditorio: "¿Está lleno este jarro?".
Todos los asistentes dijeron: "Sí". Entonces, dijo: "¿Están seguros?", y sacó de abajo de la mesa un balde de piedras pequeñas. Echó un poco de piedras en el jarro y lo movió haciendo que las piedras pequeñas se acomodaran en el espacio vacío entre las grandes.
Cuando hubo hecho esto, preguntó una vez más: "¿Está lleno este jarro?".
Esta vez, el auditorio ya suponía lo que venía y uno de los asistentes dijo en voz alta: "Probablemente no". 
"Muy bien", contestó el expositor.
Sacó de debajo de la mesa un balde lleno de arena y empezó a echarla en el jarro. La arena se acomodó en el espacio entre las piedras grandes y las pequeñas. A la vez, preguntó al auditorio: "¿Está lleno el jarro?".
Esta vez, varias personas respondieron a coro: "¡No!".
Una vez más, el expositor dijo: "¡Muy bien!", luego sacó una jarra llena de agua y la echó dentro del jarro hasta llenarlo.
Cuando terminó, miró al auditorio y preguntó: "¿Cuál creen que es la enseñanza de esta pequeña demostración?
Uno de los espectadores levantó la mano y dijo: "La enseñanza es que no importa qué tan lleno esté tu horario, si de verdad lo intentas, siempre podrás incluir más cosas...".
"No", replicó el expositor, "esa no es la enseñanza. La verdad que esta demostración nos enseña que si no pones las piedras grandes primero, no podrás ponerlas en ningún otro momento".
¿Cuáles son las piedras grandes en tu vida? ¿Tu familia? ¿Tu fe? ¿Tu educación? ¿Tus finanzas? ¿Alguna causa que deseas apoyar? ¿Enseñar lo que sabes a otros? ¿Cuáles?
Sean cual fuesen, recuerda poner esas piedras grandes primero o no encontrarás un lugar para ellas. Tómate el tiempo para clasificar cuáles son tus prioridades y revisa cómo usas tu tiempo para que no se te quede ninguna afuera o, lo que es peor, que te veas obligado a sacar una piedra grande para poder meter la arena.

¿Cuáles son tus piedras grandes?

Autor desconocido

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