viernes, 12 de diciembre de 2014

Algunas veces...

Algunas veces las personas llegan a nuestras vidas y rápidamente nos damos cuenta de que esto pasa porque debe ser así: para servir un propósito, para enseñar una lección, para descubrir quiénes somos en realidad, para enseñarnos lo que deseamos alcanzar.
Tú no sabes quiénes son estas personas, pero cuando fijas tus ojos en ellos sabes y comprendes que ellos afectarán tu vida de una manera profunda.
Algunas veces te pasan cosas que parecen horribles, dolorosas e injustas; pero en realidad entiendes que sin que superes estas cosas nunca hubieras realizado tu potencial, tu fuerza o el poder de tu corazón, todo pasa por una razón en la vida.
Nada sucede por casualidad o por la suerte. Enfermedades, heridas, el amor, momentos perdidos de grandeza o de puras tonterías; todo ocurre para probar los límites de tu propia vida. Porque sin estos obstáculos la vida sería como una carretera recién pavimentada, suave y lisa; una carretera directa sin rumbo a ningún lugar, plana, cómoda y segura, más empeñada y sin razón.
La gente que conoces afecta tu vida; las caídas y los triunfos que tú experimentas crean la persona que eres.
Aun se puede aprender de las malas experiencias; es más, quizás sean las más significativas en nuestras vidas.
Si alguien te hiere, te traiciona o rompe tu corazón dale gracias, porque te ha enseñado la importancia de perdonar, de la confianza y a tener más cuidado de a quién le abres tu corazón.
Si alguien te ama, ámalo tú a él; no porque él te ama, sino porque te ha enseñado a amar y a abrir tu corazón y tus ojos a las cosas pequeñas de la vida.
Haz que cada día cuente y aprecia cada momento; además de aprender, porque quizás más adelante no tengas la oportunidad de aprender de todo lo que puedas aprender de este momento. Entabla una conversación con gente que no hayas dialogado nunca y actualmente, escúchalos y presta atención.
Permítete enamorarte, liberarte y pon tu vista en un lugar bien alto. Mantén tu cabeza en alto porque tienes todo el derecho a hacerlo.
Repítete a ti mismo que eres un individuo magnífico y créelo: si no es en ti mismo, nadie más lo hará tampoco. Crea tu propia vida y vívela...

Autor desconocido

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